Durante mucho tiempo, los ciclos de la naturaleza han marcado el ritmo de la vida en la Tierra. La migración de las aves, la hibernación de los mamíferos y la anidación de las tortugas marinas han seguido patrones relativamente constantes, sintonizados con las estaciones y la temperatura. Pero el cambio climático (que aun se necesitan estudios para demostrar que es causado por el hombre) ha comenzado a alterar los ciclos de algunas especies.

Un ejemplo son los sitios de desove de las tortugas marinas. Estudios recientes han mostrado que estas especies están adelantando sus periodos de anidación en respuesta al aumento de la temperatura del océano. Según los datos, por cada incremento de 1 ºC en la temperatura del mar, las tortugas comienzan a anidar 6,47 días antes. Esta modificación no es un simple ajuste: representa una respuesta directa y urgente al cambio de su entorno natural.

Tomado de Amorocho y Zapata (2014) Ciclo de vida de las tortugas marinas
Tomado de Amorocho y Zapata (2014) Ciclo de vida de las tortugas marinas

¿Por qué importa este cambio?

La temperatura no solo marca el calendario de anidación, también define el sexo de las crías. En las tortugas, temperaturas más altas durante la incubación de los huevos aumentan la proporción de hembras. Si bien esto podría parecer un detalle curioso, tiene implicaciones serias: una población sin equilibrio de sexos enfrenta un futuro incierto. Además, anidar antes del tiempo habitual puede significar que las condiciones de la playa, como la humedad de la arena o la presencia de depredadores, no sean óptimas cuando los huevos eclosionen, reduciendo las posibilidades de supervivencia, si, además de popotes y plástico, ahora luchan contra el cambio climático.

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En muchos lugares está ocurriendo

Este fenómeno está pasando en otros rincones del planeta. Algunas aves migratorias han comenzado a adelantar sus viajes debido a inviernos más cortos o menos fríos. Animales que hibernan modifican su letargo y especies vegetales florecen antes, desajustando el delicado equilibrio con los polinizadores que dependen de ellas ¿No deberíamos estar todos en alerta?.

¿Pueden todas las especies adaptarse al mismo ritmo que el planeta cambia?. La plasticidad biológica, es decir, la capacidad de ajustar comportamientos y funciones biológicas, tiene sus límites. No todas las especies tienen la misma capacidad para reaccionar tan rápido ante alteraciones profundas y aceleradas del clima, de hecho casi ninguna.

Por Alvaro Lott – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=107904032

Un efecto dominó

La alteración de un solo ciclo natural puede tener un efecto en cadena. Si las tortugas no logran reproducirse con éxito, se afecta no solo su población, sino también a los depredadores que se alimentan de ellas o de sus huevos, a las algas que controlan al pastar, e incluso a los ecosistemas costeros donde interactúan. Lo mismo sucede con las aves, insectos, peces y mamíferos que forman parte de redes ecológicas interdependientes. Cuando los ciclos se desincronizan, todo el ecosistema tambalea.

En México

Durante el verano, las tortugas marinas llegan a las costas mexicanas para anidar, eligiendo principalmente playas de arena ubicadas en Oaxaca, Michoacán, Nayarit y la Península de Yucatán. De las siete especies existentes en el planeta, seis visitan regularmente nuestro país, incluyendo la laúd (la más grande), la tortuga verde o blanca, la caguama, la lora (la más pequeña), la golfina y la carey. Este fenómeno natural ocurre cada año entre los meses de junio y noviembre.

Ciclo tortugas marinas semarnat
Imagen: Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales

¿Una nueva ética ambiental?

La pregunta, no es solo científica, sino también ética y política: ¿Permitiremos que la transformación acelerada de nuestro entorno imponga un costo irreversible a las demás formas de vida?

Un llamado a la acción

El caso de las tortugas marinas es mucho más que una curiosidad científica: es una señal de alerta. Necesitamos invertir en monitoreo ambiental, protección de hábitats, investigación interdisciplinaria y tecnologías que nos permitan predecir y mitigar los impactos de la crisis climática. También es necesario fomentar una conciencia colectiva que entienda que la adaptación de la naturaleza no puede ser vista como una solución automática, sino como un llamado urgente a reducir nuestro impacto y a restablecer el equilibrio.

Porque si bien la vida ha demostrado una capacidad asombrosa para adaptarse, nunca antes lo había tenido que hacer en un tiempo tan corto. El futuro de las tortugas, de las aves, de los bosques y el nuestro, depende de cómo decidamos actuar hoy.

Por Pablo Alonso Rodríguez

Ingeniero en sistemas computacionales, Maestro y Doctor en Geociencias, certificado en organizaciones positivas y psicología positiva. Tengo experiencia en geoinformática, cálculo numérico, docencia y proyectos de redes sociales y desarrollo web. Mi objetivo es democratizar y promover la participación activa de las personas en la producción y difusión del conocimiento, fomentar la curiosidad, la creatividad y el pensamiento crítico. Soy aprendedor, coleccionista de corcholatas, aficionado de la ciencia ficción y a los juegos de mesa.

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