Zapatillas de ballet y libros de psicología representando el legado de Edith Eger.Edith Eger: Resiliencia y Ciencia.

A propósito del ya inminente Día Internacional de la Danza y de su celebración en múltiples foros a nivel mundial, este lunes 27 de abril de 2026 muere una de las que (sin haber yo conocido y sin realmente importar demasiado su trayectoria como bailarina), ha sido una de las más influyentes para mí en cuanto a su modo de pensar, de ver la vida y, sobre todo, de enfrentar las dificultades que ella nos va poniendo en el camino.


Entendiendo al arte, en este caso a la danza, como uno de los vehículos para sanar y dar sentido a la vida (como lo mencionarían antes nada menos que Frankl1 y el mismísimo Nietzsche2), Edith Eger la lleva mucho más allá constituyendo, tanto literal como figuradamente, su salvación ante la muerte y la desesperanza.

Edith Eva Eger, de origen húngaro y nacionalidad estadounidense, fue una psicóloga y escritora. Sus padres eran judíos húngaros y ella fue superviviente del Holocausto.
En el ámbito profesional, se especializó en el tratamiento clínico del trastorno de estrés postraumático (TEPT).


Qué mejor homenaje a la danza y a la vida misma que una “salvada” por ella. Vida que además dedicó mas adelante a enriquecer a otros a través de su consulta psicológica, que llevaba con un grado indescriptible de Empatía y Compasión por sus pacientes.


Vaya pues este 29 de abril, dedicado a La Bailarina de Auschwitz, a su vida, su fortaleza, su resiliencia, su sensibilidad y su enorme contribución al mundo.
Afortunados quienes nos vimos tocados, de lejos por sus letras inmortales, o bien de cerca con el privilegio de consultarla personalmente.

La bailarina de Auschwitz es una obra que combina la biografía con el ensayo psicológico. El relato comienza en 1944, cuando Edith Eger, una joven de 16 años con aspiraciones de bailarina olímpica, es enviada al campo de concentración de Auschwitz.

El punto de inflexión del libro ocurre cuando el oficial nazi Josef Mengele la obliga a bailar para él. En ese momento, Eger sobrevive mentalmente al imaginar que está en la Ópera de Budapest, comprendiendo que, aunque su cuerpo esté cautivo, su mente le pertenece solo a ella.


Vaya también cada paso -en el baile y en la vida-, en honor a ella.


Vayan estos pasos que hoy son pequeños y pesados, en honor a quien nos ha enseñado a resistir las tormentas desde nuestro propio mundo interno.


¡Gracias Edith! Te llevamos en la mente que (como habría dicho tu madre) de ahí nadie
puede sacarte.


Referencias

  • Eger, E. (2023). La bailarina de Auschwitz / the choice: Embrace the possible.
    Planeta Publishing.
  • Frankl, V. (2021). El hombre en busca de sentido (nueva traducción) (Comité de
    traducción al español, Trad.). Herder & Herder.
  • Murió Edith Eger, “la bailarina de Auschwitz”: sobrevivió
  1. Viktor Emil Frankl (1905–1997) fue un neurólogo, psiquiatra y filósofo austriaco, mundialmente conocido por sobrevivir al Holocausto y fundar la logoterapia. Su vida y obra se centran en la idea de que la motivación principal del ser humano no es el placer o el poder, sino la búsqueda de sentido↩︎
  2. Nietzsche sostenía que todo acto o proyecto humano está motivado por la «voluntad de poder». La voluntad de poder no es tan sólo el poder sobre otros, sino el poder sobre uno mismo, algo que es necesario para la creatividad.  ↩︎
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Por Lucrecia Espinosa

Conferencista y facilitadora en Desarrollo Humano y bienestar

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