El cambio climático es una de las mayores preocupaciones del siglo XXI, desde pequeño, en mis libros de texto leía lo devastador que podría ser, bueno ahora es un tema que escuchamos a diario. Las noticias sobre temperaturas récord, incendios forestales incontrolables y fenómenos climáticos extremos han llevado a la humanidad a preguntarse si nos encontramos en una crisis sin retorno. A lo largo de la historia, la Tierra ha experimentado ciclos naturales de enfriamiento y calentamiento. ¿Estamos viviendo simplemente otro de estos ciclos, o somos la causa del problema actual?

Spoiler, no hay un respuesta aun.


El clima de la Tierra: Un sistema en constante cambio

Desde su formación hace más de cuatro mil millones de años, la Tierra ha atravesado múltiples transformaciones climáticas. Las temperaturas globales han fluctuado, dando lugar a períodos cálidos y fríos. Durante el Pleistoceno, que se extendió desde hace 2.5 millones de años hasta hace aproximadamente 12,000 años, el planeta experimentó varias glaciaciones, durante las cuales grandes masas de hielo cubrían extensas regiones. Estas eras frías alternaban con períodos interglaciares más templados, como el que vivimos actualmente.

El planeta hace 20,000 años, checa el mapa en máxima resolución aquí

La última glaciación terminó hace aproximadamente 12,000 años, dando paso al Holoceno, la era geológica en la que nos encontramos hoy (otros la llaman Antropoceno). En este periodo, el clima ha sido relativamente estable, lo que permitió el desarrollo de la agricultura y el auge de las civilizaciones humanas.

Sin embargo, los registros geológicos muestran que incluso dentro del Holoceno han existido fluctuaciones significativas. Durante la Pequeña Edad de Hielo (aproximadamente entre los siglos XIV y XIX), Europa y otras regiones del mundo experimentaron temperaturas inusualmente frías que afectaron la agricultura y la vida cotidiana. (En este artículo explicamos que se pudo deber a manchas solares)

A pesar de estos cambios naturales, el calentamiento global actual es distinto en su rapidez e intensidad. La mayoría de los científicos concuerdan en que el aumento de temperatura observado desde la Revolución Industrial no se debe únicamente a procesos naturales, sino a la creciente emisión de gases de efecto invernadero, ya que no encanta quemar combustible para obtener energía.


¿Qué dice la ciencia?

Desde finales del siglo XIX, las temperaturas globales han aumentado en 1.1°C, una cifra que, aunque parezca pequeña, tiene enormes implicaciones para el equilibrio del planeta. La causa principal de este calentamiento es la acumulación de dióxido de carbono (CO₂) y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera, resultado de la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas natural.

De Basquetteur – adaptation in Spanish on the basis of, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=37502713

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha señalado que las concentraciones de CO₂ han alcanzado niveles no vistos en al menos 800,000 años. Este aumento se debe, en gran medida, al uso indiscriminado de combustibles fósiles, la deforestación y la industrialización acelerada. Las consecuencias de este fenómeno incluyen el derretimiento de los glaciares, el aumento del nivel del mar y una mayor frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos como huracanes, incendios y olas de calor.

No obstante, persisten debates sobre el papel exacto que juega la actividad humana en este proceso. Si bien el clima de la Tierra ha cambiado antes sin intervención humana, nunca antes lo había hecho a esta velocidad. Mientras que en anteriores ciclos naturales los cambios tomaban miles de años, el calentamiento actual ha ocurrido en apenas dos siglos.


Pero, ¿Y si el calentamiento continúa?

Si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, el calentamiento global podría alcanzar niveles peligrosos para la vida en la Tierra. Se estima que, si las temperaturas aumentan más de 2°C respecto a los niveles preindustriales, las consecuencias serán devastadoras. Algunas de ellas ya se están sintiendo en distintas partes del mundo:

  • Ciudades costeras en riesgo: A medida que los polos se derriten, el nivel del mar sube, amenazando con sumergir ciudades como Miami, Venecia y Shanghái en las próximas décadas.
  • Agricultura en peligro: Sequías prolongadas y temperaturas extremas están afectando la producción de alimentos, lo que podría desencadenar crisis alimentarias en varias regiones.
  • Extinción de especies: Muchas especies no pueden adaptarse al ritmo del cambio y están desapareciendo a una velocidad sin precedentes en la historia reciente.

Estos escenarios han llevado a la comunidad científica y a los gobiernos a buscar soluciones urgentes para reducir las emisiones de carbono y desarrollar fuentes de energía más limpias.


Game of Thrones y los ciclos climáticos

En Game of Thrones, los habitantes de Westeros viven en un mundo donde los inviernos y veranos pueden durar años o incluso décadas. Aunque en la serie nunca se explica la causa, estos cambios podrían estar relacionados con cambios orbitales y ciclos astronómicos, similares a los que afectan el clima terrestre en períodos largos o quizás ciclos de manchas solares, nunca lo sabremos y no creo que sea algo que a George R. R. Martin, le quite el sueño.

En nuestro planeta, los Ciclos de Milankovitch describen cómo las variaciones en la órbita y el eje de la Tierra influyen en el clima a lo largo de miles de años.


¿Qué podemos hacer para frenar el cambio climático?

El problema del cambio climático no tiene una solución sencilla, pero existen acciones concretas que pueden ayudar a mitigar sus efectos. La transición hacia energías renovables, la reducción del consumo de combustibles fósiles y la protección de los bosques son algunas de las estrategias más efectivas y hasta (y si lo sé, se escucha mal) incrementar el uso de energía nuclear.

A nivel individual, el cambio de hábitos también juega un papel importante. Reducir el uso del automóvil, optar por productos con menor impacto ambiental y mejorar la eficiencia energética en nuestros hogares son medidas que, sumadas, pueden marcar la diferencia.

Algunas empresas y países ya están tomando medidas serias. Por ejemplo, Dinamarca y Suecia han reducido drásticamente sus emisiones gracias a políticas sostenibles, y muchas compañías están invirtiendo en tecnologías limpias para disminuir su impacto ambiental.

El cambio climático es real y su impacto ya se siente en todo el mundo. Aunque la Tierra ha experimentado variaciones climáticas en el pasado, la velocidad del calentamiento actual es alarmante y apunta directamente a la actividad humana. Sin embargo, aún estamos a tiempo de actuar, pero, ¿Estamos dispuestos a hacer lo necesario para frenar este problema antes de que sea demasiado tarde?

Referencias:

  • IPCC (2023). Sixth Assessment Report on Climate Change.
  • NASA Earth Observatory. Global Climate Change: Vital Signs of the Planet.

Por Pablo Alonso Rodríguez

Ingeniero en sistemas computacionales, Maestro y Doctor en Geociencias, certificado en organizaciones positivas y psicología positiva. Tengo experiencia en geoinformática, cálculo numérico, docencia y proyectos de redes sociales y desarrollo web. Mi objetivo es democratizar y promover la participación activa de las personas en la producción y difusión del conocimiento, fomentar la curiosidad, la creatividad y el pensamiento crítico. Soy aprendedor, coleccionista de corcholatas, aficionado de la ciencia ficción y a los juegos de mesa.

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