Tierra albedoTierra albedo

Simetría del albedo

Durante décadas, las observaciones satelitales han respaldado que la Tierra refleja, en promedio anual, cantidades muy similares de radiación solar entre hemisferios: existe una simetría del albedo (la capacidad que tiene una superficie para reflejar la luz solar). Pero recientes estudios de la NASA basados en el proyecto CERES revelan que esa simetría se está rompiendo. El planeta se está oscureciendo (es decir, refleja menos luz) y, desde 2020, el hemisferio norte está perdiendo capacidad de reflexión a un ritmo mayor que el sur. Este cambio, aunque aún sutil, podría socavar el equilibrio energético planetario y tener repercusiones en el clima, los patrones de lluvias y los extremos meteorológicos.

Causas del oscurecimiento desigual

El fenómeno no resulta de una sola causa, sino de la interacción de varios factores que actúan con mayor intensidad en el norte.

En primer lugar, la reducción de aerosoles por mejoras en la calidad del aire en países del hemisferio norte ha disminuido la “capa reflectante” atmosférica. Las partículas aéreas, cuando están presentes, dispersan o reflejan luz solar; su reducción implica menor reflexión extra. (esto se escucha contradictorio, que la mejora del aire, reduce la reflexión)

Otra causa crítica es el deshielo acelerado de nieve e hielo en el Ártico. El hielo y la nieve actúan como superficies altamente reflectantes; al derretirse, dejan al descubierto agua de mar u otras superficies que absorben más calor. Ese mecanismo de retroalimentación (hielo-albedo) refuerza el oscurecimiento.

Adicionalmente, el vapor de agua y los cambios en la nubosidad modifican la forma en que la atmósfera interactúa con la luz solar: menos nubes o nubes más delgadas reducen la reflexión aérea. Lo que es más preocupante es que las nubes no han compensado suficientemente las pérdidas de albedo en el norte, lo cual pone en evidencia que el sistema de compensación natural puede tener límites.

Por último, las corrientes atmosféricas y oceánicas que transportan calor entre hemisferios podrían no estar corrigiendo el desequilibrio con la rapidez requerida. Si esos transportes de energía no se ajustan, la ruptura de simetría podría volverse sostenida.

Según un informe de la NASA, con datos del período 2001–2024, se han evaluado las contribuciones de aerosoles, superficie, nubes, vapor y gases trazas para explicar anomalías en el balance radiactivo. Ceres

Un estudio adicional de Nature identificó que históricamente la simetría era resultado de dos compensaciones: el hemisferio norte mostraba mayor reflexión en cielos despejados, compensada por mayor cobertura nubosa en el sur. Pero con la disminución de aerosoles y el deshielo, esa compensación estaría debilitándose. Nature

Evidencias observacionales y debate científico

El proyecto CERES (Clouds and the Earth’s Radiant Energy System) ha medido directamente la radiación reflejada y emitida por la Tierra desde la troposfera hasta el espacio, en varias misiones (Terra, Aqua, NOAA y otras). Ceres+1

Los datos muestran que, en los inicios del registro CERES, el hemisferio sur tenía una ligera ventaja de reflexión: unos 0,20 W/m² por década en favor del sur. Pero desde 2020, esa tendencia se ha invertido, y el norte ahora absorbe unos 0,54 W/m² más por década comparado con el sur. El País+2Ceres+2

Beautiful sunset on the hill above clouds. NASA
W/m² (vatios por metro cuadrado)

Es una medida de energía radiante (potencia) por unidad de área. Qué es un “W/m²”

= metro cuadrado, unidad de superficie.
Entonces, 1 W/m² significa que cada metro cuadrado de superficie recibe (o emite o refleja) un flujo de energía de 1 vatio.

W = watt (vatio), unidad de potencia (energía por segundo).

Algunos científicos son cautelosos: podría tratarse de una fluctuación de décadas más que de una ruptura irreversible.

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También se ha estudiado la reflectividad usando observaciones de luz reflejada hacia la Luna (La Tierra actúa como un espejo: De manera similar a como la Luna llena ilumina la Tierra por la noche, nuestro planeta, mucho más grande y reflectante, proyecta su propio «claro de Tierra» sobre la Luna.), que muestran una disminución comparable en el albedo global de ~0,7 W/m² en dos décadas, lo que concuerda con las señales de debilitamiento de reflexión observadas por CERES. ScienceDirect

Consecuencias potenciales para el planeta y las personas

La ruptura del equilibrio albedo no es un asunto meramente técnico: podría tener implicaciones directas o indirectas en la vida humana y los ecosistemas.

La alteración del balance energético puede perturbar la circulación atmosférica y oceánica. Las corrientes que redistribuyen calor entre latitudes podrían cambiar de forma, modificando climas regionales y extremos.

Se espera también un desplazamiento en patrones de lluvia: la Zona de Convergencia Intertropical (la franja ecuatorial de lluvias intensas) ya ha mostrado movimientos hacia el norte, lo que podría alterar precipitaciones en América Central, África subsahariana (Que está situada al sur del Sahara) y el sudeste asiático.

Africa subsahariana. Por M.Bitton – Trabajo propio, basado en: Division, United Nations Statistics (1 January 1993). Methodology. UNSD. Retrieved on 1 March 2023., CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=127898331

Las olas de calor podrían volverse más frecuentes o intensas, especialmente en el hemisferio norte, al absorber más radiación y alterar el gradiente térmico.

El deshielo acelerado reforzaría retroalimentaciones negativas: menos hielo significa menor albedo, lo que genera más calentamiento, y así sucesivamente. Eso también podría afectar el nivel del mar, el ciclo del agua y la distribución de ecosistemas helados.

Para las sociedades, estos cambios podrían traducirse en estrés hídrico, sequías e inundaciones peor distribuidas, impactos en agricultura, pérdidas económicas, migraciones climáticas y desafíos para la seguridad alimentaria y energética.

La simetría albedo entre hemisferios era una propiedad sorprendente del sistema climático de la Tierra. Hoy, la evidencia sugiere que ese balance se está perdiendo: el hemisferio norte se oscurece más rápido que el sur, debilitando la reflexión solar que ayudaba a moderar el clima. Aunque aún existe debate científico y no se puede afirmar con certeza que la ruptura será permanente, el fenómeno merece atención urgente. Su monitoreo continuo, el mejoramiento de modelos climáticos y acciones humanas coordinadas serán necesarios para entender si la Tierra podrá recuperar su equilibrio o si transitaremos hacia un escenario donde el desequilibrio energético altere profundamente nuestras condiciones de vida.

Por Pablo Alonso Rodríguez

Ingeniero en sistemas computacionales, Maestro y Doctor en Geociencias, certificado en organizaciones positivas y psicología positiva. Tengo experiencia en geoinformática, cálculo numérico, docencia y proyectos de redes sociales y desarrollo web. Mi objetivo es democratizar y promover la participación activa de las personas en la producción y difusión del conocimiento, fomentar la curiosidad, la creatividad y el pensamiento crítico. Soy aprendedor, coleccionista de corcholatas, aficionado de la ciencia ficción y a los juegos de mesa.

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